martes, 9 de junio de 2015

Destrucción de especie, destrucción de ecosistemas

Tema de investigación: 


La falta de información por parte de la PROFEPA hacia personas que se dedican a la compra/venta de aves exóticas, específicamente Guacamayas en el “Mercado de Sonora”, Delegación Venustiano Carranza, Distrito Federal, sobre las afectaciones ambientales que originan con esta práctica.



¿Qué es el tráfico ilegal de especies silvestres?

El término ilegal alude al incumplimiento de los parámetros comerciales o jurídicos de una región, de ahí que podamos definir tráfico ilegal de animales silvestres como aquel que ignora las leyes establecidas para regular este tipo de comercio.


El tráfico ilegal de animales, es decir, el comercio ilícito de especies silvestres constituye, un gran negocio, incluso se dice que es el tercer negocio más lucrativo del mundo, sólo superado por las ganancias que proporcionan las armas y las drogas.



La Guacamaya







 Es un ave del orden Psittaciformesy de la familia Psittacidae, muy llamativa por el colorido de su plumaje. La guacamaya es poseedora de un iridiscente plumaje rojo. Parte de las plumas de las alas son de color azul, amarillo y en menor medida verde. La zona alrededor de los ojos es amarilla y su cara está salpicada de plumas blancas.
El pico es grande y fuerte y por otra parte,  las extremidades inferiores poseen un tono oscuro que llega a ser negro. Las patas tienen dos dedos hacia adelante y dos hacia atrás, lo que permite al ave usar los dedos como si fueran manos. Esta condición  es especialmente útil al momento de abrir frutos y semillas.
Se trata de una guacamaya de tamaño mediano pues mide de 80 a 90 centímetros de longitud, pero algunas pueden alcanzar los 120 centímetros. Sin embargo, es la cola puntiaguda la que influye mayoritariamente en el tamaño: abarca un tercio o la mitad de su longitud entera. Macho y hembra comparten gran parte de las características físicas aunque el macho puede tener la cola un poco más larga. El peso promedio es de 1 kilogramo.

La PROFEPA es una institución que se encarga de incrementar los niveles de observancia de la normatividad ambiental a fin de contribuir al desarrollo sustentable, además tiene la responsabilidad de vigilar el cumplimiento de las disposiciones legales; salvaguardar los intereses de la población en materia ambiental procurando el cumplimiento de la legislación ambiental y sancionar a las personas físicas y morales que violen dichos preceptos legales.

La Guacamaya es una especie silvestre que se ha visto amenzada a causa del tráfico y su distribución ilegal en el Mercado de Sonora, puesto que es un fenómeno que atenta contra la supervivencia de la especia y también genera riesgos de salud para la población en general.

Causas del tráfico ilegal
de vida silvestre

El principal factor que detona el tráfico ilegal de vida silvestre es la demanda
de mercado, la cual a su vez es promovida por grupos de consumidores impulsados
por diferentes valores sociales y culturales profundamente arraigados.
El motor fundamental de esta demanda es el estatus social asociado con los
productos objeto de tráfico, seguido del valor medicinal que se atribuye a muchos
productos derivados de vida silvestre (Wyler y Sheikh, 2008).
La compra oportunista motivada por el deseo de poseer mascotas exóticas,
trofeos de caza y plantas y animales raros, así como la adquisición de subproductos
en forma de artesanías y joyas son ejemplos de demanda impulsada
por el estatus social asociado.

Consecuencias del tráfico ilegal de vida silvestre

* Alimentación

Es prácticamente imposible suplir adecuadamente las necesidades alimenticias de un animal
silvestre cuando se encuentra en cautiverio, usualmente ingieren gran cantidad y variedad de
alimentos, dependiendo de la época del año y del ciclo reproductivo de la especie.
NO se sabe lo suficiente acerca de los cuidados sanitarios que requiere un animal silvestre, de
manera que es muy difícil conocer en qué momento requieren asistencia médica.

* Comportamiento

Cuando un animal silvestre crece, se hace más grande y fuerte, por lo que resulta más difícil
manejarlo y cuidarlo, lo cual significa que es potencialmente peligroso para las personas. Al
alcanzar su madurez sexual, el animal llega a convertirse en un problema porque grita o hace
mucho ruido, destruye muebles y objetos, ataca, muerde y se muestra celoso y agresivo con
algunas o todas las personas que conoce.



Conclusión
El tráfico ilegal de animales silvestres es un fenómeno causado por factores culturales, sociales y económicos; y que presenta una amenaza para la conservación de la biodiversidad México.

El Mercado de Sonora como objeto de estudio y las acciones de la PROFEPA para erradicar el problema se han visto limitadas por la falta de conocimiento de las personas que compran no solo Guacamayas si no todo tipo de animales silvestres.

Toda la población debe estar informada acerca del problema actual que genera la venta ilegal con el fin de evitar que los compren, porque como se ha visto según las acciones de instituciones como la PROFEPA y SEMARNAT, los operativos y la recuperación de algunas especies que fueron traficadas no fue suficiente porque sigue habiendo vendedores y compradores.

El número de especies recuperadas en los diferentes operativos no se compara con el número de animales que son extraídas de sus hábitats naturales y mueren en el camino así como las que pierden la vida al ser agredidas en su ecosistema.

La vigilancia que probablemente se esté llevando a cabo en todos los eslabones del tráfico de animales nunca es suficiente cuando se trata de un negocio que genera miles y miles de pesos y que además lleva con mayúsculas la palabra “ilegal”, porque no se hace indiscretamente y porque se conocen diversas formas de realizarse evitando a las autoridades.

La Guacamaya verde, que es la especie con mayor riesgo de extinción aumenta su precio y con ello su demanda para quienes desean crearse un prestigio mediante la obtención de un ser vivo denigrándolo a convertirse en un artículo más.
Como resultado de esta investigación se tiene que el problema central para combatir el fenómeno debería dirigirse con más insistencia a la población compradora, puesto que como se mencionó teóricamente es el presente trabajo, es mercancía todo lo que pueda venderse, con lo cual se concluye que para que la Guacamaya deje de venderse, primero debe dejar de ser una mercancía, de esta forma no será comprada.

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